Cambio de monta: historia de pruebas
18 noviembre, 2015

f1-rallyes-y-viceversa_fullA menudo ocurre que un piloto de circuitos tiene la necesidad, más tarde o más temprano, de buscar retos nuevos – ya sea un cambio de equipo o incluso de disciplina. Robert Kubica pasó – aunque en consecuencias forzadas – de la Fórmula 1 al Campeonato Mundial de Rally, pero no ha sido el único en la historia, al menos de manera puntual o momentánea. Asimismo, también algunos pilotos de rallyes han estado al volante de un monoplaza de la categoría reina en al menos una ocasión, casi todas ellas en sesiones de test.
El tetracampeón mundial de Fórmula 1 Alain Prost es uno de esos casos, pues decidió inscribirse en el Rallye du Var de 1982 a bordo de un Renault 5 Turbo con decoración de Marlboro – hecho curioso, pues estaba en el equipo Renault después de haber salido de McLaren. Prost no pudo terminar la prueba debido a un problema con el cable del acelerador – no obstante, eso no le detuvo para ser campeón en el Trofeo Andros una década después de abandonar la Fórmula 1.

Uno de los primeros crossover se celebró desde 1980 en Donington Park: un Rallysprint que reunía a personalidades del WRC y de la F1. Tony Pond (ganador de las tres primeras ediciones), Nigel Mansell, John Watson, Jimmy McRae, Pentti Airikkala, Derek Warwick, Stig Blomqvist y Danny Sullivan se enfrentaron en una prueba patrocinada por Rover – los vehículos eran, entre otros un MG Metro y un Rover V8 con trescientos caballos de potencia. En la cabina de comentaristas se sentaba ‘La Voz’ Murray Walker, la leyenda encargada de llevar la Fórmula 1 a los países anglosajones desde finales de los setenta hasta su retirada en 2001.

El campeón mundial de rallyes de 1983 Hannu Mikkola también tuvo una experiencia con el Arrows BMW que pudo probar en un test en el circuito de Donington Park. “Conducía contra Marc Surer y los buenazos de la Fórmula 1 me dejaron doce vueltas para acostumbrarme. Entonces me sacaron diez vueltas para hacer tiempos en Donington. Estaba muy sorprendido porque es muy bajo y no ves bien algunas curvas. Fui 3,4 segundos más lento que Surer tras diez vueltas así que estoy orgulloso – y no hice ni un trompo”, declaró Mikkola en 2007 según el medio anglosajón Crash.net.
Asimismo, Surer tuvo la ocasión de subirse al Audi Quattro – Surer compitió en rallyes de Alemania, Suiza y Austria entre 1983 y 1986. “En esa época teníamos 550 caballos en los coches de rallyes y me preguntó “¿Qué diferencia hay entre un F1 y un coche de rallyes?” y le dije que de 0 a 200 no mucha, ¡pero de 200 a 300 cambia todo!”. Por desgracia, la estancia de Surer en rallyes acabó de manera trágica cuando su copiloto habitual Michel Wyder falleció en este accidente, ocurrido en el Rallye Hessen de 1986 a bordo de un Ford RS200.

Dos nombres clásicos de la Fórmula 1 comparten una curiosa coincidencia: Jean Alesi y Alessandro Zanardi condujeron el mismo Subaru Impreza S4 WRC, el chasis número 2. Alesi lo llevó en el Rally de Monza de 1999 y Zanardi en 2000, quedando el francés séptimo y el italiano duodécimo. Alesi también pudo conducir el coche 0 en el Rallye de Montecarlo de 1990, un Citroën DS 21, con nada menos que el entonces presidente de la FISA y de la FIA Jean-Marie Balestre. Junto a Zanardi, el piloto galo también participó en el Rally de Monza de 2000, pero su aventura acabó en abandono.

En la pasada década dos fineses ex F1 hicieron las delicias del público de los rallyes en esporádicas ocasiones: Jyrki Järvilehto (también conocido como JJ Lehto) y el bicampeón mundial Mika Häkkinen compitieron en rallyes locales a bordo de Mitsubishi Lancer de diversas generaciones, siendo la última participación para ambos el Rallye Arctic Lapland de 2009. Häkkinen también compitió dos veces con un Toyota Corolla WRC – el chasis 670 que llevó Jan Kopecky en sus inicios y, antes de Häkkinen, condujeron Mikko Hirvonen, Jari-Matti Latvala y Juha Kankkunen en el Islas Canarias de 2004.

Una mención de honor es la del astro del motociclismo Valentino Rossi, quien lleva participando en el Rallye di Monza y/o el Monza Rally Show casi de manera anual desde 1997. Desde entonces ha participado con diversas marcas, aunque ha predominado Ford en los últimos años: con ellos disputó el Rallye de Gales de 2008, en el que acabó duodécimo. También tomó parte en el Rallye de Nueva Zelanda de 2006 con un Subaru Impreza S11 WRC y en el Rallye de Gran Bretaña de 2002 con un Peugeot 206 WRC – este caso es conocido por un accidente nada más pisar el primer tramo en sí (después de la súper especial el Cardiff). Su compatriota y rival en motos Loris Capirossi también ha estado en diversas ediciones del Rallye di Monza y el Monza Rally Show.
Lo peculiar de Rossi es que ha podido poner sus pies tanto en rallyes como con Fórmula 1, siendo conocido su test en la pretemporada de 2006 en el circuito de Cheste: con un Ferrari F2004 M ‘capado’ para competir en igualdad con los 2.4 V8 que debutaban por aquél entonces, al italiano le bastaron dos o tres jornadas de test para colocarse noveno, a poco más de un segundo y medio de Fernando Alonso y a un segundo de Michael Schumacher. Por detrás de Rossi se quedaban David Coulthard, Alex Wurz, Gary Paffett, Mark Webber, Jarno Trulli y un joven Kubica.

Hay algunos que dicen que un gran piloto es rápido sin importar el tipo de coche que conduzca, y varios ex pilotos mundialistas pueden corroborarlo. El primero de ellos es el mítico Colin McRae, quien con motivo de un patrocinio múltiple de British American Tobacco (la marca 555 que patrocinaba a Subaru es propiedad de BAT) pudo sentarse en el Jordan 195 a finales de 1995 en el circuito de Silverstone.

Con la publicidad de Benson & Hedges (que llevarían en 1996), McRae sorprendió a propios y extraños rodando tan solo dos segundos más lento que el veterano Martin Brundle en su primera vez en un Fórmula 1, completando veinticinco vueltas en todo el día. Tal fue la impresión que dejó que el paso de rallyes a Fórmula 1 pudo ser posible cuando McRae se pasó a Ford – quien suministraba motores a Stewart Grand Prix, después renombrado Jaguar y que con el tiempo pasó a convertirse en el actual Red Bull Racing. Este paso no llegó más adelante porque, según se puede leer en EnterF1, McRae vio que tenía mucho que perder de salir del WRC, pese a que no tenía dudas de que era capaz de abordar el reto.

También el tetracampeón mundial de rallyes Tommi Makinen, hoy máximo responsable del retorno de Toyota al WRC, pudo probar a principios de 1998 el Williams FW20 (al igual que Mick Doohan en fechas similares, también por enlaces de patrocinio con Winfield). No obstante, y al igual que al propio equipo británico en esa temporada, no le fue tan bien como a otros:

Aunque no fue con un F1, otro caso digno de mencionar es el de Carlos Sainz. En 1998, cuando pilotaba para Toyota, fue llamado al Circuito de Catalunya para rodar en un test con el GT-One TS-020 de Le Mans. Al comienzo de la mañana, un testigo de honor – el nueve veces ganador de la mítica carrera Tom Kristensen – veía cómo Sainz luchaba para mantener el GT-One rojo en línea recta de tanta fuerza que tenía el bólido. Sin embargo, a la tarde, vio rodar ese mismo coche como un misil y pensó que era Brundle (entonces en Toyota) quien estaba al volante: el shock fue bastante grande al descubrir que Brundle estaba en el box y era Sainz quien estaba rodando cerca de los tiempos del británico. En una sola jornada de test había dominado la bestia con la que Toyota se enfrentó, sin éxito, a la carrera más laureada de todo el mundo del automovilismo. En 2005 Sainz sí que tuvo la oportunidad de subirse a un Fórmula 1: el Renault R25 con el que Fernando Alonso logró su primer título mundial.

De manera similar a McRae, Sébastien Loeb también tuvo la oportunidad de intentar labrarse una carrera en Fórmula 1 gracias a Red Bull (que patrocinó a Citroën además de llevar los equipos Red Bull Racing y Scuderia Toro Rosso. Así pues, a finales de 2008, Sébastien Loeb se veía realizando sesiones de test en Silverstone y Montmeló, quedando en esta última a dos segundos del mejor tiempo del día, marcado por Takuma Sato también con un Toro Rosso. No obstante, Loeb nunca tuvo la Fórmula 1 en mente, aunque por un momento pareció que podría competir en el Gran Premio de Abu Dabi de 2009 en el asiento de Jaime Alguersuari – esto no fue posible ya que la FIA no le concedió la Superlicencia necesaria para ello. Aún así, Loeb ya había impresionado en las sesiones de pruebas, ratificando su monumental talento para conducir que le llevó a un total de nueve campeonatos mundiales.

Durante el año 2007, Loeb había tenido la oportunidad de subirse a un Renault para una sesión de test breve con Renault en Paul Ricard – en el cual también fue acompañado por un joven Dani Sordo que también pudo probar las sensaciones a bordo del monoplaza que por entonces llevaban Giancarlo Fisichella y Heikki Kovalainen. El propio Kovalainen ha realizado su primer rallye de renombre a principios de este año, pues participó con un Ford Fiesta R5 en el Arctic Lapland terminando en sexta posición general.

El caso más reciente en el WRC es el de Kimi Räikkonen, que en 2009 (aún pilotando para la Scuderia Ferrari) participó en diversos rallyes con un Abarth Grande Punto S2000 antes de disputar la temporada completa de 2010 con un Citroën C4 WRC en el Citroën Junior Team. Cuatro abandonos por accidente resumen bien su temporada, aunque su quinto puesto en Turquía, séptimo en Alemania y octavo en Gran Bretaña (además de su victoria en el Rallye Vosgien) muestran el talento del finés. En 2011 disputó nueve pruebas mundialistas, quedando entre los puntos en las seis primeras antes de que tres abandonos consecutivos precedieran a su retorno a la Fórmula 1 de la mano de Lotus.

Fuente: Revista Scratch

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