Probamos el Peugeot 308 GTi, ágil y potente con 1.6 Turbo y 204 HP
26 junio, 2012

“Está lindo el 308 che…

“Y esconde 204 caballos…”

“Sí, mi abuela también, en el fondo de la chacra…jejeje”

Este diálogo realmente ocurrió cuando mi amigo, Miguel, se acercó a saludarme en tanto no podía sacar los ojos de encima del Peugeot 308. Y tuve que mostrarle las tres letritas mágicas -GTi- para que realmente me creyera respecto a la tropa que habita en el cuatro cilindros de esta ovejita con piel de lobo que Sadar nos confió para esta prueba de un auto picante, inofensivo como un ají picante, hasta que uno decide masticarlo…

Los días gloriosos de los 205 que por aquí conocimos datan de unos treinta años o más. Y en otras partes recuerdan bien a otros como el 309, el 106 o 306 que, con las famosas tres letras,  anunciaban las características especiales del modelo. Pero, frente a este 308, aquellos eran mas ostentosos de la personalidad deportiva, mientras que este GTi como que quiere pasar desapercibido, vestido casual, aunque con zapatos de tapones…

Instrumental con fondo blanco, detalles en cuero y el volante con la inscripción GTi.

La gran razón está en el motor, el ya famoso 1.6 Turbo Twin Scroll de inyección directa y VTi (elevación variable de las válvulas de admisión) desarrollado en forma conjunta con BMW y que es el alma del MINI Cooper S, el Citroen DS3  o dentro de la marca del León, del RCZ, con prestaciones muy interesantes. Son 200 caballos que -soltadas las riendas- te hacen pegar la espalda firme contra la butaca, aunque el cero a cien es casi civilizado con siete segundos y seis décimas.

Antes de subirme, anoto de la ficha técnica mi preocupación respecto al modelo, una suspensión demasiado firme para nuestras calles y caminos. Es como que a nuestra Intendencia no le gustan estos autos, oponiéndoles pavimentos deteriorados con grietas, pozos y rugosidades sin pudor alguno. Y es lo primero, después del motor, que uno nota y a lo que contribuyen las llantas de 18 pulgadas, calzadas con neumáticos de perfil bajo. Fue el precio a pagar para disfrutarlo, en mi caso hasta que llegué a la Interbalnearia dónde gozé de su andar, su maniobrabilidad y de un cuatro cilindros que parece un seis.

Como que es un auto de primer mundo al que sólo quien mucho valora las prestaciones deportivas le pasará por alto este ítem, que por cierto no es culpa de la marca que, como otras (caso BMW 135i) tienen en el estado de nuestras calles al peor enemigo. Ni que hablar si uno piensa en la Ruta 1, magnífica obra dónde la arquitectura del puente sobre el arroyo Maldonado fue recreada unas mil veces, sin agua abajo….

La tracción es delantera y por allí recala una suspensión independiente del tipo Mc Pherson en tanto atrás es de eje rígido-ruedas independientes, resorte helicoidal y barra estabilizadora. En cuanto a los frenos, son a disco en las cuatro, y un poco mas grandes que en el 308 normal, con 34 centìmetros de diámetro adelante y 30 atrás, los que llamados a función resultaron muy adecuados, gracias al repartidor electrónico de frenaje.

Destacan en el posterior los dos escapes y el pequeño alerón.

La tenida, en buen piso, es formidable. Dobla como por rieles y en ello colaboran el ESP, con un control dinámico de estabilidad y el control de tracción, que no desconecté para no arruinarle la semana al Gte. de Marketing de la empresa.

Camina fuerte, y como que el motor va a más siempre, con un pique notable y una caja de cambios, de seis marchas, que sin ser arrimada, es dócil. Pasar autos en la carretera es un placer, con esa sensación extra de seguridad de un plus de potencia que llega rápidamente de la mano del Turbo.

Con las ventanas cerradas, el motor es de cualquier forma perceptible a cuenta de que quien posee este tipo de autos seguramente quiere integrarse a la orquesta en funciones. Y prestamos especial atención a la sinfonía, pues el sonido que sale por los escapes del GTi fue trabajado por un “Sound System”, con una membrana que vibra según el tiempo de admisión, por lo que al acelerar el sonido se va volviendo mas grave.

Del interior destacan los toques en aluminio, el volante en con la inscripción GTi y plano bajo horizontal, las muy cómodas butacas  -sin funciones eléctricas- en tela y cuero y con regulación lumbar y de altura, el tablero sobre fondo blanco de excelente visibilidad y mandos de alcance perfecto. Un destaque especial para el techo vidriado, que va desde el parabrisas a la luneta trasera, con apertura y cierre electrónico.

Llantas 18 y el logotipo GTi trasuntan la personalidad de este Peugeot.

Otros detalles: climatizador bi-zona, vidrios y espejos eléctricos plegables, sensores de lluvia, luz y estacionamiento trasero, asistente al arranque en pendientes, radio CD/AM/FM/MP3/USB/Aux-In y comando satelital, Bluetooth, computadora de abordo, neumáticos 225/40 R18, doble salida de escape cromada, regulador/limitador de velocidad y  faros antiniebla delanteros con luces diurnas en LED.

En materia de seguridad, airbags frontales y laterales adelante, así como de cortina.

Del exterior, un cinco puertas muy agradable en el que destacan -y otorgan la personalidad deportiva- las llantas de aleación gris mate de seis rayos.

Y de eso se trata el 308 GTi, de prestaciones para quien el manejo es algo mas que una función que el hombre puede desarrollar. Habemos unos cuantos para los cuales ir de un lugar a otro implica un placer que, en el caso del 308 GTi resulta en un regalo muy disfrutable. Para quien disfruta de manejar, ir al supermercado en este auto ya es de por sí motivo de alegría.  Y eso es mucho decir.

El precio del Peugeot 308 GTi es de 45.990 dólares.

 

 

 

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