Probamos en Argentina la nueva Jeep Grand Cherokee
30 septiembre, 2013

Desde 1941, fecha de su nacimiento,  Jeep ha ingresado en el colectivo con una reputación todo terreno por excelencia. Es que la firma nació con ese propósito, a pedido del ejército de los Estados Unidos. Han pasado más de 70 años desde aquel rústico y duro vehículo para la guerra. Ahora, en vez de portafusiles hay conexiones USB, en vez de comandos mecánicos hay electrónicos y neumáticos, y en vez de soldadoras yacen ganchos isofix. Pero lo que no ha cambiado es el comportamiento off road de la marca, ahora en la égida del Grupo Fiat, representada en nuestro país por Sevel.

El auto

La Jeep Gran Cherokee es un vehículo del segmento E, que fue presentada por primera vez en el Salón del Automóvil de Detroit en 1992. El modelo probado fue la variante Overland 2014*, que sufrió un lavado de cara desde el lanzamiento de su cuarta generación, en 2012.

La Overland mide 4822 mm de largo, 2154mm de ancho, 1781mm de alto y la distancia entre ejes es de 1915mm. Tiene un peso bruto total de 2.949 kg., mientras que puede remolcar hasta 2.268 kg. Por su parte, el depósito de combustible acusa una capacidad de 91 lts.

El modelo probado equipaba el motor Pentastar V6 de 3.6 litros, doble árbol de levas a la cabeza y 24 válvulas de apertura variable VVT. Este impulsor, que está asociado a una nueva transmisión automática secuencial de ocho relaciones, es capaz de desarrollar 286 hp a 6.350 rpm y un torque de 347 Nm a 4300 vueltas. La tracción es integral permanente, con un sistema denominado Quadra Trac II, reductora y diferencial trasero de desplazamiento limitado electrónico.

En lo que refiere a su suspensión, este vehículo se sirve de un esquema independiente tipo brazo corto/largo, barra estabilizadora y resortes neumáticos en el eje delantero, y de un sistema multi-link independiente y resortes neumáticos en el eje trasero. El sistema de suspensión neumática se llama Quadra Lift, y varía el despeje en cinco posiciones: normal (22 cm), todoterreno I (25,4 cm), todoterreno II (28,7 cm), parking (18 cm) y aerodinámico (para ruta, 20,5 cm). Para frenar utiliza discos en las cuatro ruedas Heavy Duty con ABS y asistencia al frenado de emergencia, y se apoya en el piso en unos neumáticos 265/50 montados en llantas de 20 pulgadas.

Exterior

 

El lavado de cara presente en esta Gran Cherokee Overland trajo consigo un nuevo frontal, que tiene el típico lenguaje de Jeep con su parrilla de siete bastones verticales, pero con un renovado y más pequeño grupo óptico, con faros LED. La trasera también fue modificada, con nuevas ópticas también con faros LED, salidas de escapes cromadas y un nuevo spoiler que la remata. La Overland es robusta, musculosa e impetuosa, pero tiene además, carácter agresivo y deportivo.

Interior

El interior es, por sobre todo, muy sobrio. Tapizados en cuero de buena calidad, plásticos de agradable tacto e inserciones simil madera en el tablero, puertas y volantes, completan el conjunto tricromático. Las butacas son de generosas dimensiones, muy cómodas al momento de pasar horas al volante, y poseen regulaciones 100% eléctricas. Estas son, además, calefaccionadas y refrigeradas. El volante es calefaccionado, de buen grip, y regula en altura y profundidad eléctricamente. Posee los botones para la radio, el teléfono, el control de velocidad crucero y las levas de las marchas.

El tablero posee tres agujas analógicas: a la izquierda, el cuenta vueltas, a la derecha, la temperatura del agua y el depósito de combustible, mientras que en el centro yace una pantalla de 7 pulgadas multifunción. En ella podemos ver el velocímetro en km/h o mph, ilustrado con una aguja, o bien diferente información como la presión de los neumáticos, un economizador, distancias totales y parciales, radio, etc. Esta pantalla también se controla desde el volante.

La consola central, por su parte, dispone de otra pantalla, en esta caso de 8.4 pulgadas, con el sistema Uconnect. En él podemos manejar el climatizador trizona, el audio (de 9 parlantes con subwoofer), el navegador satelital, y el teléfono. Se trata de una touch screen, de manejo muy intuitivo. Este modelo cuenta además con lectora de tarjetas de memoria y varias conexiones USB, dos de ellas, en la parte de atrás de la cabina. En el techo, por delante del retrovisor, se ubican los controles eléctricos del doble techo solar, los de las luces de cortesía, y un botón para la apertura del maletero (neumática).

Por último, entre las butacas delanteras, encontramos la selectora de cambios con cinco modos (Parking, Reversa, Neutral, Drive y Sport), y a su lado, el comando denominado Select-Terrain que acciona las diferentes configuraciones off road: Arena, Nieve, Barro, Rocas o Automático. Junto a él, el control de descenso, un interruptor para apagar las alertas de estacionamiento, y dos botones para regular la altura de las suspensiones, además de uno para accionar la reductora. Este modelo posee airbags frontales multietapa, de rodilla para el conductor, laterales y de cortina adelante y atrás.

En la ruta

Ponerse detrás del volante es muy sencillo. Sus amplias puertas y el despeje del piso, hacen que subirse sea muy práctico. Una vez sentados en la butaca del conductor, con los reglajes eléctricos del asiento y el volante encontramos fácilmente la posición de manejo adecuada. Presionamos el botón de encendido y el V6 se pone en funcionamiento. El aislamiento acústico en el interior es muy bueno, y el motor es casi imperceptible cuando está encendido, siendo necesario a veces, mirar el tacómetro para corroborarlo. Seleccionamos el modo automático, colocamos la selectora de cambios en modo drive y a la ruta.

La Gran Cherokee es en verdad cómoda a la hora de hacer ruta. Su suspensión, sumada a las grandes llantas y el bajo perfil de sus cubiertas, es firme pero lo suficientemente mullida como para viajar como flotando en ruta. La rigidez adecuada del esquema permite, por otro lado, que la camioneta se incline poco en las curvas, a pesar de la altura y el peso.

Manejándola con suaves presiones en el pedal del acelerador, la transmisión de ocho relaciones desarrollada por ZF pasa los cambios sin tirones, uno a otro, y llegamos a viajar a unos 110 km/h en apenas 1.200 vueltas del motor. Pero si se presiona con decisión el pedal derecho las marchas bajan hasta la óptima para una mayor aceleración, y allí se siente el 3,6 litros, empujando, con un lindo sonido que proviene debajo del capó y de sus escapes.

La selectora tiene una posición sport, con la que mejora la aceleración, y si la comandamos con las levas detrás del volante, mejor. En este modo, el kick down mejora notoriamente, y los cambios se estiran hasta el corte electrónico, a unas 6,600 vueltas.A propósito, el fabricante declara una aceleración de 8,3 segundos para el 0 a 100 km/h, excelente si tenemos en cuenta el tamaño y peso del vehículo. Por su parte, la velocidad máxima se sitúa en los 207 km/h, más que suficiente para la envergadura de la Overland.

Transitamos cerca de 800 kilómetros en carretera, con cuatro adultos a bordo, y en verdad no cansa en absoluto. El confort interior y el tamaño de la cabina permiten viajes de larga distancia sin mayores fatigas, tampoco para el conductor.

Fuera de la ruta

Una vez en Cariló, hacia donde fuimos invitados por Sevel,  pusimos a prueba la capacidad off road de la Overland. Obstáculos artificiales y naturales nos esperaban, y ninguno de ellos era sencillo, al menos visto desde abajo. Tras una charla teórica de cómo atacarlos, y la demostración práctica por parte de los instructores, nos pusimos al volante**.

Lo primero que debimos hacer fue desinflar los neumáticos hasta dejarlos con 20 libras (1,5 bares) de presión cada uno. Seleccionamos el terreno más adecuado en la computadora, y seleccionamos la reductora. En este modo, el control de estabilidad se desactiva automáticamente, pues debe ser el conductor el que determine los límites. Debemos recordar además, poner el asiento lo más recto y arriba posible, para tener una mejor visibilidad y acceso al volante, pues necesitaríamos mover las manos rápidamente.

Motormario probando el desempeño de la camioneta en pendiente.

Escaleras de maderas, barro, vados, rocas y arena fueron el condimento del primer día. Para poder transitar los obstáculos solo bastó con tomar el tacto al acelerador (que cambia su respuesta según el modo seleccionado de piso), para que la Overland transitara sin sobresaltos en cualquier escenario. No fueron necesarias las cubiertas especiales, sino que con las ‘ruteras’ montadas, pudo pasar por ellos fácilmente. Es más, superamos con éxito, en el primer intento, una especie de montaña rusa artificial con una inclinación de unos 37 grados de pendiente.

Una travesía por las dunas nos esperaba para el segundo día, y como sospechamos, no sobrevino ningún inconveniente. Con marchas altas, la reductora accionada y la altura de la carrocería elevada, la arena no es un problema. Subimos dunas muy inclinadas, bajamos pendientes, y transitamos con pronunciados ángulos de inclinación lateral. La tensión que aumentó fue la nuestra al volante, pero no la del vehículo, que no parece inmutarse ante la adversidad del terreno.

Es en verdad relativamente sencillo acostumbrarse a la Overland en off road. El tacto en el pedal de freno en estas circunstancias en fabuloso, y bien puede conducirse con la izquierda sobre ese pedal. Resulta casi intuitivo el manejo sobre terrenos difíciles, luego de aprender la parte teórica y tras escuchar los consejos de los profesionales. Y todo esto, sin olvidar que vamos sentados en asientos de cuero, con un excelente equipo de audio, climatizador encendido, y todo el confort que se quiera.

Hay una versión del nacimiento del nombre Jeep que dice que se refiere al la sigla de doble propósito que utilizó el ejército de Estados Unidos en el concurso para la construcción de un vehículo todo terreno (G.P., General Pourpose, en inglés). Si bien no es la más aceptada, sino que se dice que el nombre nació de un personaje de Popeye el Marino llamado Jeep, en verdad a la Grand Cherokee Overland le sienta bien el doble propósito.

Hebert Paguas

Enviado a Argentina

*Las versiones 2014 de la Jeep Grand Cherokee arribarán a nuestro país sobre fin de año. Se ofrecerán en sus variantes Laredo, Limited y SRT 8 (la más potente y deportiva), pudiéndose traer la terminación Overland a pedido.

**La Jeep Academy es un servicio que brinda Chrysler Argentina. Se trata de una academia que enseña a los usuarios a aprovechar las cualidades off road de sus vehículos, gratuitamente. En el curso no solo se enseña a manejar en diferentes terrenos, sino que se dan clases de orientación con brújula, primero auxilios y rescate de vehículos.

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